La Bella y la Bestia: Relatos

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La Bella y la Bestia: Relatos

¡Hola lectores!

Seguimos con el Especial de La Bella y la Bestia y en esta os traigo una entrada chula porque vais a poder leer nada mas y nada menos que dos relatos basados en la historia de Bella y Bestia y escritos por dos autoras diferentes.

En todos los blogs participantes vais a poder encontrar muchísimos más relatos super chulos y os animo a que os paséis a leerlos y a disfrutar de ellos.

¿Queréis empezar ya? ¡Pues vamos a ello!

La rosa roja

Bella despertó aún con sueño. Para ella, la vida había cambiado tanto que no le parecía la suya. De haberle dicho alguien lo que iba a pasarle, le hubiera dicho que era una gran mentira, pero no, no lo fue: era real.

Los primeros días fueron realmente difíciles, vivir con una bestia y un montón de criados convertidos en simples objetos, hacía que la vida cobrara un nuevo significado. Y más, con Gaston queriendo acabar con la bestia.

Pero aquello ya quedó en el pasado. Sólo eran recuerdos que hacían que valorase mucho más el presente. Aquellas comilonas que preparaba la cocinera, aquellas constantes preguntas que le formulaban para obsequiarle el menor de sus caprichos, pese a que Bella sólo tenía uno: leer.

El Príncipe nunca la dejaba sola. Al contrario: la acompañaba siempre, ya fuera para leer, pasear, escuchar el canto de los pájaros,… Él tenía claro que la amaba y ella, a él. Era un amor correspondido, un amor que daba a ambos lo que ambos necesitaban.

Un amor que daba al Príncipe la oportunidad que siempre deseó. Una oportunidad para corregir errores y vivir plenamente, algo que tenía en común con Bella, pues ella siempre estaba sonriente, siempre vivía cada momento con una paz que transmitía a todo aquel que estuviera cerca de ella, ya fuera un hombre o un animal.

Y cuando esa mañana Bella se despertó, lo hizo sola desde que la maldición fue rota. Observó atenta la habitación, pero no había nadie. La ventana se encontraba cerrada y la cortina corrida. La luz entraba por los cristales de una manera tan suave que parecía estuvieran aún en invierno, cuando la primavera ya hacía días que se instaló.

Se levantó, se vistió y bajó hasta el comedor, donde todos la esperaban con unas amplias sonrisas, e incluso, con lágrimas en los ojos, pero eran lágrimas de felicidad. Bella observó aquella escena sin comprender el motivo, hasta que el Príncipe dio un par de pasos adelante, y comenzó a hablarle del modo tan dulce como siempre le tenía:

—Bella, mi amor, la primavera de mi vida —habló con una amplia sonrisa—. Hoy hace tres meses que viniste por primera vez a éste lugar. Queremos, yo especialmente, celebrar este día, pues fue el comienzo de la nueva vida para todos.

La joven no supo qué decirle, observó la decoración del comedor, con guirnaldas, flores de diversos colores y una gran pancarta que rezaba: Gracias, Bella.

Se acercó lentamente al Príncipe, y ambos, se fundieron en un largo beso de amor, ante la mirada complaciente de los presentes, quienes sonreían y aplaudían de felicidad.

—Con vuestro permiso, Bella, os he realizado éste bordado, espero sea de vuestro agrado —dijo la cocinera entregándole con cariño un pequeño paquete—. Lo he hecho para vos.

Bella lo tomó con dulzura y comenzó a abrirlo cuidadosamente, ante la atenta mirada de los presentes y del Príncipe, el cual no sabía nada de dicho regalo, aunque conociendo a la cocinera, se hacía una ligera idea.

Y no se equivocaba.

El paquete contenía un marco de plata, que protegía una tela donde bordada con mimo, se mostraba una rosa roja, idéntica a la que anunció, durante mucho tiempo, el fin del Príncipe y de todos ellos. Bella no dijo nada, abrazó el marco y lloró de alegría. No significaba ninguna tristeza, aquella flor, simbolizaba el comienzo de una nueva vida para toda la aldea y todos los del Castillo.

Jane Hamilton

***

El resurgimiento de la criatura

BESTIA: La oía errante en el bosque, a la lejanía. La observaba entre ramas y matojos de flores. Una vez, mientras estaba escondido tras un árbol, ella parecía haber escuchado mi respiración, porque centró la mirada donde yo estaba. Fue ahí cuando le vi esos ojos cafés. Oh, qué conmocionado quedé, se me fue el aliento por segundos. Sabía que era ella, pero estaba preso del temor; de que si me rechazaba por ser una bestia, un monstruo. Pero aún no sé por qué sentía que debía hacerlo. Algo en ella me suplicaba a gritos entre el silencio que ella sabría amarme, y que por tanto debía arriesgarme.

Ahí en el pueblo donde ella vivía, yo me pasaba de noche admirando la vida. Empecé a andar de día solo para verla. Era tan dulce, tan cariñosa, tan devota incluso en la distancia. Aún más me enamoraba. Aún en lo más cotidiano, lo más trivial de las mañanas como su caminar, su beber de agua, la distinguían tan del resto. Una de esas bellezas avasallantes y antiguas.

BELLA: Pfff… ¡Qué mirada siento cada mañana! Y en el bosque veo el azabache más extraño. No es un arbol, pero es casi de su altura, que me persigue. Aunque no siento peligro, la curiosidad me carcome.

BESTIA: Soy un tonto, soy feo, soy horrible y no soy lo suficiente para ella. ¿O me equivoco? Esto es para volverse loco. Debo perfeccionarme en este arte de enamorar. Tengo una mansión donde hay muchos libros. De ahí sorberé el conocimiento para probar suerte.

Pero él, en su torpeza, la seguía persiguiendo. Para verla reír, ser bondadosa. Un día atardeciendo había lluvia, a la que le seguía una tormenta. Todo estaba lleno de charcos, y Bella caminando por el bosque, mientras Bestia, en su necedad, la seguía ya más de cerca. Hasta que cayó un rato, lo cual provocó un destello de luz que reveló el rostro del azabache que Bella sospechaba. Cayó asustada, se sentía muy indefensa. Bestia, totalmente pasmado por el momento, solo quiso mirarla y huir.

BESTIA: ¿Lo ves? Se asustó de mí. Ya lo tengo todo perdido. ¡Ay, Dios mío, qué indefensa estaba y tan solo quería besarla! No puedo describir esa mirada con palabras, es como un maldito desastre natural.

Mientras me iba acercando a sus ojos, veía cómo la órbita de mi mundo viraba por segundos. El chocar en ese momento las almas, fue una bicefala armonía tan seductora. Me hizo vibrar de amor en mis átomos, que en profundidad está una vez. Cito: un maldito desastre natural. El mar de sus ojos creando olas de insomnio, un huracán que bate mi ser, una tormenta que me electrifica la fibra. Todo en una mirada.

BELLA: ¡Qué era esa bestia que de azabache teñía la tierra! ¡Qué presencia tan espesa a la par que bella! Su pelaje era hermoso.

Bella, en la desesperación totalmente extraña, preguntaba en el pueblo por aquella bestia que vio aquella noche, hasta que un viejo llamado Vesocra le contestó:

VESOCRA: La bestia que has visto, vive en aquel palacio que está en la cima de las montañas. Pero es más humano y sensible que nosotros mismos. Es temeroso; así que, si lo buscas, no seas tan brusca.

BELLA : ¿Y sabes el camino por el que puedo ir a esa montaña, anciano Vesocra?

VESOCRA: Pues sigue el camino que te permite salir de este pueblo y verás. ¡Ojo! La bestia no acepta invitados así porque sí.

Bella ya estaba en el camino. Había emprendido un viaje en busca de aquel ser en el que no pudo dejar de pensar. El camino era tenebroso y muy escabroso para esta delicada dama. Pero ella no se rendía. Había quedado rendida ante su mirada.

BELLA: ¿Qué hago aquí? ¿Por qué lo busco? Pero es que es imposible no hacerlo. Es inevitable. Su aire fue refrescante, no como el de los otros hombres tan ásperos.

BESTIA: Y ahora, ¿qué haré? Tengo que ir a buscarla, ¿o quedarme aquí esperando a ordenar mis ideas? Pero… ¿qué es eso que escucho?

Por la brisa montañera que había, se escucha el leve grito de una desesperada Bella, que declamaba. Persecusor abre la puerta, que se avecina una tormenta.

BESTIA: ¿Qué hago? ¡Dios mío, estará ahí parada! No debo dejarla. Pero temo que me vea esta cara.

Bestia se decidió por abrirle las puertas de su palacio. Temeroso aún se puso una máscara, y dijo:

BESTIA: Entra, eres bienvenida. Pero ¿qué has hecho para llegar aquí?

BELLA: He llegado aquí porque tú me llenaste de intriga, mi persecusor, y no pude evitar aquella vez que te vi a los ojos, caer en tu mirada. Hechizada, discúlpame si te incomodo, solo quería verte una vez más. Por favor, quítate la máscara. Deseo ver de nuevo tu rostro.

BESTIA: ¿Para qué? Si soy un monstruo. Soy horrible. Temerás de mí, y lo sé.

BELLA: No me importa que seas horrible o monstruo. Te he visto y eres la cosa más sensible.

Entonces Bestia se quitó la máscara y la golpeó con un beso.

María V

***

¿Qué os han parecido estos relatos? ¡Espero que os hayan gustado mucho y sobre todo que os paséis a leer todos los demás, que hay un montón!

¡Aprovecho para recordaros que tenemos muchos sorteos activos que no deberíais perderos!

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Showing 8 comments
  • Firdaous Alaoui
    Responder

    ¡Hola, hola!
    Son más que preciosos. Me encantan.
    Deberían juntar todos los relatos de La Bella y La Bestia y hacer un libro.

    Enserio, me han encantado.

    Besos!!

  • Sara Lectora
    Responder

    Hola!
    Dos por el precio de uno 😉
    El primero me ha gustado mucho, ese aniversario, el después del felices para siempre, genial.
    Y el segundo, mucha pasión veo ahí, y mucho vacile, no?, jejej
    un beso
    S

  • Cristina puig
    Responder

    Hola!!!!! Me ha gustado mucho el relato, tenéis mucha imaginación para escribir estos relatos. Gracias por hacer que la historia tenga más ramas a la historia principal.

    Besos

  • Sus - Erase una Devoralibros
    Responder

    ¡Hola! Me han encantado estos relatos :)

    ¡Qué ganas de verlos todos juntos!

  • Veronica Villar
    Responder

    ¡Hola! Me encantan los relatos, en cuanto tenga un poco más de tiempo me paso por los demás blogs a leerlos ^^

  • Delia Cruz Bloguera
    Responder

    ¡Hola preciosa!
    Me han encantado ambos relatos, la que más la imaginación que tienes y la forma de escribir está muy buena espero seguir leyendo relatos tuyos.
    Besos y nos leemos 😀

    Delia———-La guarida de los amantes.

    • Isabel Sanchez
      Responder

      La verdad es que no son mis relatos, son de las dos autoras diferentes que los firman. Pero me alegro mucho de que te hayan gustado.
      Un beso 😀

  • Beatriz G. López
    Responder

    ¡Hola!
    Me han gustado los relatos, me han parecido muy sentidos. Preciosos. Ha sido todo un placer leerlos, imaginar cada escena como si la estuviera viendo en la pantalla de la televisión…
    ¡Gracias por habérnoslos traído!
    Besitos.

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